domingo, 27 de septiembre de 2009

Puñado de R I M A S.

a) Brioche Doreé.-

Te busco entre el negro de mi alma
y la luz de la mañana
que como el canto de un pájaro
arrulla la esperanza que me oxigena.
Como si fuera fácil hacerse la idea
de que tus labios fueron solo el roce de un sueño
y la excusa barata de aquel vano abril.
Está bien, me quedo yo.
Yo me quedaré acá, esperando la fibra de tu mano
esperándola a ella,
solo a ella para tomarla dedito por dedito
el verde de la palma, los besos chapoteando
entre los charcos de mi lágrima seca,
mientras sostengo entre mi puño, firme,
la víscera de tu inocencia
y la bebo sorbo a sorbo
como el más imperdonable de los venenos.


b) UNTITLED


Te siento,
muy lejos y tan cerca, te siento.
Como un pez buscando el horizonte,
ni tan inalcanzable, ni tan sereno
entre la espuma de la corriente que
choca contra mi pecho en
un hálito de esperanza.
Respiro, muy hondamente respiro
tu aliento que arriba desde lo lejos y desciende
como un sopor frágil y dulce
sobre mis labios, que son tuyos,
solamente tuyos.
Te abrazo entre penumbras,
y sujeto tu mano invisible y sin forma,
recoriendo sus senderos de aire y cristal.
Te toco, muy distantemente te toco,
tan fuertemente te toco que siento que allí
tan lejos donde estás puedes percibirme,
como un haz de luz que proyecta la luna
y atraviesa tus ojos, tus grandes ojos, tus grandes
y tiernos ojos
para desembocar en tus venas y tu sangre
ese río de llama ardiente que alumbra
mi incierto destino.
Susurro,
palabras susurro al viento,
como si ellas pudieran alcanzarte
entre el eco de tu voz que canta y clama al unísono,
esa música de irremplazable consuelo
que cae como pequeñas gotas derocío
sobre mis ojos que te vislumbra en la oscuridad
y te acechan, imperceptiblemente
tan pronto como te esfumas

s e g u n d a

Prometo no olvidar jamás esa mirada.
La ceniza de tu cabello, las manos perfectas sobre el vidrio
del cristal empañado de la ventana,
tu olor a lavarropas fresco.
Prometo no quitar de mi mente el aceite de tus manos
pegajosas, el hilo de baba corriendo en tus labios morados,
lánguidos, tan desgarradoramente mordibles.
Prometo yo quizás hundirme en tus juegos de histeria,
en los celos que despiertan ese monstruo furioso en mí que
oculta su cabeza bajó alguna pared mullida de terciopelo.
Te digo que quizás tú trastabilles e indagues,
has logrado alimentar este amor que genera tanto odio en mí,
estos sentimientos que no puedo controlar,
que son tan despreciables, tan irreconocibles.
Me alejas más y más,
más y más
de lo que verdaderamente soy.
¿O me acercas?
Prometo tomar tu mano algún día y no soltarla por unos cuántos largos minutos,
siempre y cuando no haya nadie mirándonos,
siempre y cuando tú quieras jugar a este juego tan furtivo.
Prometo que si me regalas una de tus sonrisas tan inequívocas,
te miraré tan profundamente que tendrás que quitar la mirada insospechablemente.
Y que si vuelves a hacer lo que tú sabes que hiciste,
te quitaré de un tirón la boca tan húmeda y perfecta.
¿Pero prometes tú que esa mirada ha sido legítima?
¿Prometes tú acaso algo?




p r i m e r a



Sé que puedo morder tus labios y desgarrarlos.

(Pero tragedia significaría)





Sé que puedo abrazarte, y palparte sin pudor.
(Aunque tragedia también lo será)


Sé que si quiero podré murmurarte al oído secretos
que con nadie he compartido, absolutamente con nadie.
Pero yo qué sé cómo reaccionarás ni cómo reaccionarían todos)



También sé que puedo amarrar tus manitos de plastilina




tus manitos tan perfectas y huesudas.

(Mas la tragedia vendrá consigo.)




Sé que tú supones la pérdida de mi identidad,
mi propio desconocimiento.
(Mucha más frivolidad implica esto)






Sé que eres totalmente hipócrita
que nunca te dejarás llevar por lo que tu corazón adule.
(Pues lo mismo que a mí me pasa, sufres tú)




Sé que hay veces que me vuelvo tan débil e imperceptible



en tu mundo, que te crees que no me registras.
( Sé que deambulo todas las noches por los pasadizos de tu mente)


Sé que lo nuestro está prohibido,
que las cosas no se pueden dar así.
(Mas sé que las reglas se pueden partir)


Nuestra vida está llena de mentiras,





plagada de símbolos que ni tú quieres reconocer.

(Pues unámonos en una más y besémonos tranquilos en algún rincón bajo la lluvia)





Sé que quizás nunca leas esto, y me ignores
(El silencio es una copa de veneno que bebemos sin palabras)



Nunca accederás al reto, a la lucha entre estas dos vidas
que el destino lamentablemente nos impuso.

(A ambos nos aterroriza el sólo hecho de pensarlo y de no poder salir)




Siempre que nos miremos al espejo ignoraremos

el monstruo que verdaderamente se refleja en él.
(Cuesta mucho comprar una dignidad y mucho más hacerla verosímil, lo sabes bien)





Sé que ni bien te aceche en un rincón no quedará


ni el más mínimo rastro de tu timidez,
de tu repulsiva indiferencia.
(Te aferras tanto a las leyes que sueles repugnarme, pero cómo me seduce eso,
ni te lo imaginas)




Sé que si me enjuago en tus labios hasta desangrarlos
podré dormir tranquilo.

(Ya no me importará con quién andes ni con quién te revuelques)



Y también sé que siempre me sé creer saber todo
(Cuando todo puede ser lo contrario)




Pero en tu caso tu voz te delata,
tu interés encubierto,




tu tan poco disfrazado aliento de ocultación no sirven para nada.
(Con eso y el aroma de tu ropa duermo sobresaltado todas las noches)





Sé que si acaso te robo un beso y te tomo las manos, ambas se podrán

resbalosas, calientes y transpiradas,
(mientras recorren entre sí todos sus recovecos, temblando sin parar)





Sé que si te lastimo con mis garras
iberaría toda la pasión comprimida


en un húmedo y frágil rumor rociando tus tan befos y oscuros labios.
(maldito sea el día en que se cruzaron en mi camino)



Sé que si alguien nos descubre todo será la perdición,

(y entonces ya no seremos los mismos)





APRENDIZAJE

Y durante este tiempo años aprendí muchas cosas…
que las llaves para saber quién uno es están en nosotros mismos,
que la amistad es uno de los tesoros más preciados en este mundo,
que en el amor también puede haber amistad,
y que en la amistad también puede haber amor,
que los celos destruyen y no construyen,
que podemos arrepentirnos de lo que hicimos y aceptar nuestros errores,
que la distancia es un remedio de irrefutable cura,
que el rencor sólo sirve para envenenarnos el alma,
que hay ciertas penas que son imprescindibles en toda relación,
que el odio verdadero es resultado de los vestigios del amor,
que dejarnos estar es sólo una pérdida de tiempo
que si no valoramos lo que tenemos a tiempo cuando lo perdemos lo sentimos mucho más,
que la madurez no se ejecuta en un chasquido de dedos sino que durante toda la vida,
que nunca vamos a poder aprender todo,
que uno se da cuenta de las cosas recién cuando el tiempo pasa y uno crece,
que escuchar a quienes saben es un acto de suma sabiduría,
que si pensamos que solos podemos estamos muy equivocados,
que el camino por recorrer siempre es pedregoso pero si queremos podemos tomar atajos,
que el amor es siempre una excusa para sentirnos mal,
que el verdadero amor es otra cosa, mucho más sobrecogedora,
que a duras penas y con esfuerzo no hay nada que no podamos alcanzar,
que en otras personas depositamos nuestros reflejos como si fueran espejos,
que uno idealiza mucho al otro para golpearse la cabeza
contra la pared y darse cuenta de cuán equivocado uno estuvo,
que primero tenemos que querernos a nosotros para poder amar al otro,
que en la vida hay dos extremos, ninguno de los dos buenos al fin,
que encontrar el punto medio no es ser vulgar ni cotidiano,
que en la cotidianeidad se encuentra el más dulce sabor de todos,
que romper las reglas no es ser el protagonista sino la víctima,
que no importan los ojos sino la mirada que ellos guardan,
que en un simple gesto se puede condensar toda una historia detrás,
que tomamos sentido ni bien nuestros actos concuerdan con nuestras palabras,
que pr más que no hagamos lo que queremos siempre en el fondo quedará una zozobra de ese deseo,
que el honor y la victoria vician las almas con hipocresías baratas,
que suno no aprende del pasado ni lo tiene en cuenta se queda siempre estancado en el mismo lugar,
que las personas no son cosas y que las cosas no son personas,
que todo tiene un precio por más abstracto que ello pueda ser,
que hay personas a las que necesito mucho y que siempre están,
y otras que necesito mucho más y sin embargo a veces las soy indiferente,
que mis amigos pueden ser mis hermanos,
que no siempre la amistad es color de rosa,
que hay malos y buenos momentos que por ella se deben atravesar,
que el tiempo cura las heridas y alivia el dolor,
que el perdón solo se brinda con una sonrisa y un abrazo,
que dar un abrazo no es tan simple como yo pensaba que era,
que otra persona puede saber que la amo sin que se lo diga,
que durante mis ausencias puedo estar presente igual,
que guardarse todo lo que uno tiene es un juego peligroso,
que desnudarse sólo sirve para pasar papelones,
que las salidas más simples son las más efectivas,
que la naturalidad conlleva a lo que queremos,
que pensar siempre en una persona no es estar enamorado,
que no somos seres individuales sino colectivos,
que en nuevas personas podemos encontrar mundos maravillosos y renovarnos constantemente,
que yo no compongo a mi ser sino que su integridad radica en todos los que están a mis espaldas,
a mi lado y sobre mi frente,
y que esas personas on el regalo más bonito del que hoy puedo apetecer.


A L A B AN Za

Alabaste mis andanzas,
acechaste en un amplio letargo
la erupción de un volcán
atiborrado de magma aspejadoy que,
como infinitos ríosde pasión ardiente,
despertó el estigma del
amor verdadero y carnal en mí.
La falta de correspondencia
puede que haya hecho hervir,
en una oleada de vapores lacrimosos,
la sangre y la obsesión
de olerte, sentirte y aun
besarte en cada recoveco y pasillo
de mi mente
Abrazaste,
sólo en mis sueños,
con tus brazos- dos péndulos
de fuego sagrado-
mis hombros y me elevaste
a un mundo que en parte ya conocía,
pero cuya dimensión se eleva
a infinitas potencias supremas y
correlativas.
Las cuerdas de tu desafinada arpa
quizás sean la única razón por
la cual mi instinto no se esfuma
en la penumbra.
Aunque mi mundo se encuadre
en un complejo abecedario,
sé bien que este continúa
en un horizonte de múltiples
concepciones donde las letras
siguen como así lo hacen los pensamientos
desencadenados y siniestros,
que se unen uno por uno
con el hilo de tu risueña voz.
El destello de tu pelo
en mis ojos, el asfalto perfecto
de tu tez, las pálidas y verdosas
persepectivas de
Tú,
mi cura, de Tú,
mi eterna
Mon soigneur.


ú l t i ma
Quizás sea esta la última vez que diga tu nombre,
la última vez que imponga tu presencia en el alfeizar de mi ventana,
en la tinta de mi pluma azul
o en la ceniza de las lágrimas de mis ojos cansados de llorarte.
Tal vez sea, luego de un largo tiempo,
la última vezque te escriba, que libere unosversos en memoria
de un fantasma que nunca pudo ser persona,
que nunca pude ver en carne y hueso.
Acaso la incertidumbre de no tocarte, de no
olerte, de no poder siquiera respirar el invisible
perfume a uvas viejas de tu cuello,
se ha hecho una costumbre en este salto en salto
de casilleros dispares.
Puede que sean estas las últimas lágrimas que derrame por tu boca,
puede que sean las ya olvidadas notas de mi piano
las que encarnen en tu voz una melodía de melancolía risueña.
Pero si acaso fuera así no sería
ni por mis dedos ni por mis claves de sol ni por mis adagios.
Y ahora emergen las miradas,
cubren con un halo opaco el cielo que apenas
se envuelve en esta mañana de fresias pálidas.
Los ojos que ya no son más verdes,
las manos que no son ya perfectas,
los labios que sí esta vez se han probado,
los cabellos que rubios no han de ser jamás.
La tez que gradualmente se empalidece,
la sombra que va tomando forma,
la mutua nostalgia que nos abraza deslizando con vigor
sangre, dientes y labios de azúcar y sal.
El alma que se reencarna en una nueva sed
de náuseas, vómito y fiebre. De cólera.
El viento arrulla un ronroneo,
ahoga las palabras y las hace pesadas.
La luna en el cielo se adormece y baila.
Se pliega el horizonte en múltiples zarzuelos,
y sus versos barren los de antaño.
La pala, con la escoba;
los restos, con la pala;
el cesto, la tapa
y en un desliz pasajero, se me escapa la vida.
Se me escapa la muerte- x



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