Tu ciudad de anillos de plata
de gaviotas grises
del soplo de la brisa que inventa tu sonrisa
que dibuja en la arena tu mirada
esa llama que ni el mar con su inmensidad apaga
y tus manos de seda que distantes e invisibles me invitan
a recorrer en un paseo tu recuerdo de pálido rosa
por la costa de tus besos de rouge y crema
que al evocarlos desembocan
en el las lágrimas del océano que abarcas.
Ven a mi máquina del tiempo
déjame tenerte solo para mí
tomar tus manitos tan sabias que en un aplauso
despiertan mi felicidad y la sofocan,
comerte a besos en un abrazo
darte un último saludo
esa última mirada fija con la que me despediste
sin tiempo ni momento alguno para decirte todo lo que
mi ser iba a extrañarte.
Pero no,
yo sé que no estás, no estás ni en el sueño de tenerte
de poder tocar tu boca
ni en las sabanas coloradas de tu cama también inexistente
ni en mi cintura descubierta
ni en la hipocondría de mi vida sin ti.
Pero estás en el recuerdo de estas notas
que en la soledad se emborrachan y por sí solas brotan
y en un acto fallido te evocan como un espectro
que solo vive en la nostalgia y en el llanto de tu ausencia
es que tan consolidada era tu presencia que un vacío por sí solo te justifica
¿Y qué hago con estas ganas catalépticas de verte?
¿Qué hago cuando la lógica lucha contra el sentimiento
cuando el reloj combate contra tu guadaña de luz
y sale derrotada?
¿Qué hago con esta cruz de plata que me cargaste?
sábado, 20 de febrero de 2010
lunes, 1 de febrero de 2010
Suspiros de sal y arena
i)
Amarrado a un poste firme y perfecto
está aquel barco con una cadena
que lo separa de un mar inmenso y salado
y de un río dulce y sinuoso
aunque de aguas turbias.
Déjame ser el capitán de ese barco sin timón
y navegar entre los rápidos
que con vehemencia y vértigo fluyen.
Seré yo el marinero que te conduzca
por este trayecto en vertical
y de un brinco incesante
con una maniobra perfecta
desembocaré en la orilla
de tus labios tan frescos
y conquistaré
al igual que tú lo hiciste
las tierras vírgenes de tu inocencia
para que más tarde
aferremos nuestras anclas
en el océano de la l i b e r t A D
ii)
Hoy,
que mi futuro se convierte en presente
y mi presente da un brinco al pasado
las conjugaciones se invierten
y los acentos se marcan en nuevas palabras.
Hoy,
que una ola de vertiente crecida
me arrastra hacia el horizonte
vuelvo a ver brillar en una nube tu sonrisa
tan sincera y concisa
Hoy,
que me he despedido de la ausencia
y le doy la bienvenida a tu presencia
prométome a mí mismo promulgar
una serie de reformas constructivas
en esta ciudad de gaviotas grises
Hoy,
que en un suspiro invento historias
presas de la desmemoria
y libres del rencor
canto un salmo
en nombre del silencio
que propugne un sentimiento
de absurda compañía
y de una soledad lícita e implícita
en este verso.
iii)
Tómate tan solo unos segundos
y mira mis ojos muy profundo
¿no ves la luz que habita ahí dentro?
Es tu reflejo
¿no sientes esa llama ardiente que provocas?
Es tu mirada
que ni bien mis ojos la confrontan
no saben dónde ha quedado tu esencia
ese gusto a fresa que tanto endulzaba
pero que has amargado con el fertilizante de la
mediocridad y del orgullo.
¿acaso no ves esa lágrima
que desemboca en tu boca?
Ese eres tú.
iv)
te abrazo en un brindis
o cuando con la noche
que en un pétalo de rosa
acaricia tu silueta relajada
con pequeños golpes y miradas
lunas rojas sueños convulsos
te encierro en un cerco de pupilas
que brillan tanto que en tu rostro se reflejan
y despliegan una sonrisa funesta en mis noches de insomnio disimulado
te escribo en un azulejo
cepillo mi ilusión con tu menta un poco dulce
te canto en el silencio de la estrella que me abrasa
y tu luz que no se apaga
esa boca tan carnosa tan pero tan yo sé
tan jovial y rojiza tan befa e incompleta
musa de mis pesadillas
oasis en mi desierto
viérteme hasta el pescuezo
con tu piel de golondrina presa
ámame en silencio
no quiero que nadie sea cómplice testigo chusma intercesora maníaca imberbe intruso
de mis desatinos y aciertos
vuélveme a besar con un beso de esos de magneto
y de mosquita muerta
esos que a mí me gustan
Amarrado a un poste firme y perfecto
está aquel barco con una cadena
que lo separa de un mar inmenso y salado
y de un río dulce y sinuoso
aunque de aguas turbias.
Déjame ser el capitán de ese barco sin timón
y navegar entre los rápidos
que con vehemencia y vértigo fluyen.
Seré yo el marinero que te conduzca
por este trayecto en vertical
y de un brinco incesante
con una maniobra perfecta
desembocaré en la orilla
de tus labios tan frescos
y conquistaré
al igual que tú lo hiciste
las tierras vírgenes de tu inocencia
para que más tarde
aferremos nuestras anclas
en el océano de la l i b e r t A D
ii)
Hoy,
que mi futuro se convierte en presente
y mi presente da un brinco al pasado
las conjugaciones se invierten
y los acentos se marcan en nuevas palabras.
Hoy,
que una ola de vertiente crecida
me arrastra hacia el horizonte
vuelvo a ver brillar en una nube tu sonrisa
tan sincera y concisa
Hoy,
que me he despedido de la ausencia
y le doy la bienvenida a tu presencia
prométome a mí mismo promulgar
una serie de reformas constructivas
en esta ciudad de gaviotas grises
Hoy,
que en un suspiro invento historias
presas de la desmemoria
y libres del rencor
canto un salmo
en nombre del silencio
que propugne un sentimiento
de absurda compañía
y de una soledad lícita e implícita
en este verso.
iii)
Tómate tan solo unos segundos
y mira mis ojos muy profundo
¿no ves la luz que habita ahí dentro?
Es tu reflejo
¿no sientes esa llama ardiente que provocas?
Es tu mirada
que ni bien mis ojos la confrontan
no saben dónde ha quedado tu esencia
ese gusto a fresa que tanto endulzaba
pero que has amargado con el fertilizante de la
mediocridad y del orgullo.
¿acaso no ves esa lágrima
que desemboca en tu boca?
Ese eres tú.
iv)
te abrazo en un brindis
o cuando con la noche
que en un pétalo de rosa
acaricia tu silueta relajada
con pequeños golpes y miradas
lunas rojas sueños convulsos
te encierro en un cerco de pupilas
que brillan tanto que en tu rostro se reflejan
y despliegan una sonrisa funesta en mis noches de insomnio disimulado
te escribo en un azulejo
cepillo mi ilusión con tu menta un poco dulce
te canto en el silencio de la estrella que me abrasa
y tu luz que no se apaga
esa boca tan carnosa tan pero tan yo sé
tan jovial y rojiza tan befa e incompleta
musa de mis pesadillas
oasis en mi desierto
viérteme hasta el pescuezo
con tu piel de golondrina presa
ámame en silencio
no quiero que nadie sea cómplice testigo chusma intercesora maníaca imberbe intruso
de mis desatinos y aciertos
vuélveme a besar con un beso de esos de magneto
y de mosquita muerta
esos que a mí me gustan
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