lunes, 1 de febrero de 2010

Suspiros de sal y arena

i)
Amarrado a un poste firme y perfecto

está aquel barco con una cadena
que lo separa de un mar inmenso y salado
y de un río dulce y sinuoso
aunque de aguas turbias.
Déjame ser el capitán de ese barco sin timón

y navegar entre los rápidos
que con vehemencia y vértigo fluyen.
Seré yo el marinero que te conduzca

por este trayecto en vertical
y de un brinco incesante
con una maniobra perfecta

desembocaré en la orilla
de tus labios tan frescos
y conquistaré
al igual que tú lo hiciste

las tierras vírgenes de tu inocencia
para que más tarde
aferremos nuestras anclas
en el océano de la l i b e r t A
D

ii)
Hoy,
que mi futuro se convierte en presente
y mi presente da un brinco al pasado
las conjugaciones se invierten
y los acentos se marcan en nuevas palabras.

Hoy,

que una ola de vertiente crecida
me arrastra hacia el horizonte
vuelvo a ver brillar en una nube tu sonrisa
tan sincera y concisa

Hoy,
que me he despedido de la ausencia
y le doy la bienvenida a tu presencia
prométome a mí mismo promulgar
una serie de reformas constructivas
en esta ciudad de gaviotas grises

Hoy,
que en un suspiro invento historias
presas de la desmemoria
y libres del rencor
canto un salmo
en nombre del silencio
que propugne un sentimiento
de absurda compañía
y de una soledad lícita e implícita
en este verso.

iii)
Tómate tan solo unos segundos
y mira mis ojos muy profundo
¿no ves la luz que habita ahí dentro?
Es tu reflejo
¿no sientes esa llama ardiente que provocas?
Es tu mirada
que ni bien mis ojos la confrontan
no saben dónde ha quedado tu esencia
ese gusto a fresa que tanto endulzaba
pero que has amargado con el fertilizante de la
mediocridad y del orgullo.
¿acaso no ves esa lágrima
que desemboca en tu boca?
Ese eres tú.

iv)
te abrazo en un brindis
o cuando con la noche
que en un pétalo de rosa
acaricia tu silueta relajada
con pequeños golpes y miradas
lunas rojas sueños convulsos
te encierro en un cerco de pupilas
que brillan tanto que en tu rostro se reflejan
y despliegan una sonrisa funesta en mis noches de insomnio disimulado

te escribo en un azulejo
cepillo mi ilusión con tu menta un poco dulce
te canto en el silencio de la estrella que me abrasa
y tu luz que no se apaga
esa boca tan carnosa tan pero tan yo sé
tan jovial y rojiza tan befa e incompleta
musa de mis pesadillas
oasis en mi desierto
viérteme hasta el pescuezo
con tu piel de golondrina presa
ámame en silencio
no quiero que nadie sea cómplice testigo chusma intercesora maníaca imberbe intruso

de mis desatinos y aciertos
vuélveme a besar con un beso de esos de magneto
y de mosquita muerta

esos que a mí me gustan

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