Dejemos
solo por esta noche
que el fantasma de tu recuerdo
ingrese a través mi ventana
como una brisa de aire fresco en medio
de este intenso calor que siento por ti.
Dejemos,
en esta noche de brujas,
que tu calma sosiegue
a mi demonio entorpecido
que con una sonrisa funesta
quiere beber tu sangre.
Una vez más,
permíteme atraparme en tu tela
de araña verde,
esa red que me hace prisionero del azar.
Entiérrame en el vacío de mi pecho
con tus ojos rojos y endemoniados,
sumérgeme telepáticamente con tu
sexto sentido y tu radar de arándanos dulces.
Solo por hoy,
y solo por esta noche
permíteme arrodillarme ante tus ojos,
deja que el espíritu ya olvidado de tu memoria
me aceche en este día de luz blanca
y me encadene hasta la medianoche
en tu llama de luna gris.
Rasgúñame en tu almohada seca
asfíxiame con tu inocencia mal concebida
atúrdeme con el canto de tus labios,
dejemos que mi cama se rodee con el espectro de tu risa
esa sombra tenue e imperceptible
que tanto me suscita
en esta noche de lluvia
y de lágrimas y nostalgias borrosas.

