lunes, 12 de octubre de 2009

Ama/lo/gás.



ESCUCHA UNA COSA,
hay algo muy pequeñito que quiero contarte.
¿sabes que imagino el relámpago de tu sonrisa
crujiendo en mi ventana?
¿y que el cielo se despeja con el sable de tu
risa?
Escucha nuevamente,
quiero decirte varias cosas.
Si tu voz no hubiérase acomodado
en la bóveda de mis tímpanos,
nunca hubiera descubierto lo que es la ternura.
Y que el sol de tus manos perfectas
alumbra la antesala de mis sueños.

No es que quiera ser irrespetuoso,
o simplemente desubicado,
pero tu belleza sempiterna mece
mi beoda pasión.
Y tus ojos tan serenos me incitan
desconfianza.

Otra cosa déjame decirte.
Es el precio del juego casual,
intentar volver a encontrarte,
y solo unos segundos bástenme para
presenciar el galope vehemente
de mi ya olvidada euforia.
Y no te miento si te digo que desde
entonces los sentimientos van cobrando
forma y las cenizas vuelven a encenderse
con chispas de inocencia.

Escucha, déjamelo decírtelo al oído.

Murmurarte.
Quiero abrazarte en dos instantes del tiempo
Invertido.


Escucha, déjame insinuarte,
Hay algo más detrás del velo de mi disfraz.

Escúchame, déjame GRITARTE.
el roce efímero con tus labios,
ese instante mágico de vuelo al firmamento,
la gota condensada de dulce rocío,
magnética conexión ambivalente,
(¿lo has percibido?)
ESCÚCHAME déjame reiterarte
ESCUCHA, déjame GRITARTE
V O C I F E R A R T E .
¿no ves mis labios pronunciándolo?
ESCUCHA, ¿has escuchado?
Entonces repítemelo (muy bajito)
y seré el más feliz.

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