jueves, 24 de septiembre de 2009
A d e l a n t o.
El silencioso reservado, el nudista público emotivo. El gordito cachetón, el flaco. El que siempre tiene una solución, el que nunca la encuentra. El feliz, el depresivo. El más idiota, el más inteligente. El que se viste bien, el que no sabe combinar ni buen gusto tiene. El pragmático, el teórico positivista. El generoso, el avaro sentimental. El que rompe las reglas, el conservador esquematizado. El esquizofrénico compulsivo, el tranquilo que ostenta la paz. El hombre, la mujer de la casa. El lindo, el más feo de todos. El del pelo lacio, el de pelo enrulado e inmanejable. El obsesivo insoportable, el que no le importa nada. El que se atiene a las reglas, el liberal. El corazón abierto, el mente cerrada. El simpático, el asqueroso repulsivo. El compulsivo pasional, el que premedita las cosas de antemano. El mejor amigo, el peor enemigo de todos. El que todo lo tiene, al que todo le falta. El mal perdedor, el que acepta su propia derrota. El mentiroso, el cien por ciento pro verdad. El autoritario represivo, el democráta progresista. El desbordado, el que demarca sus límites. El conformista superado, al que nada le viene bien. El todo poderoso, el inservible chupamedias. El mejor, el pésimo. El valiente, el homosexual reprimido. El optimista, el pesimista resignado. El energético, el perezoso sin aliento. El que todas se las sabe, el que no entiende nada de la vida. El maduro, el más podrido fruto del árbol caído. La madre Teresa de Calcuta, Lucifer el vil. El limpio, el sucio piojoso. El orgulloso, el benevolente que siempre pide perdón. El justo, el menos virtuoso. El asqueroso, el virgen con pudor. El que te piensa sin cesar, el que niega tu existencia. Tu amigo insospechable, tu más fiel perseguidor. El detallista perfeccionista, el que no encuentra defectos. El gracioso, el aburrido sin remedio. El que siempre ríe, el que sonrisa no posee. El carismático, el malhumorado de siempre.El galán de novela, el fracasado en el amor. La princesa protagonista, el malo de la película. El ejemplo a seguir, la mala compañía. El antiadicciones, el beodo particular. El hijo perfecto, la desilusión de la familia. El calco de mi madre, el reflejo de mi padre. La victoria, la derrota en primera persona. El astuto, el ingenuo. El eternamente enamorado, el odioso sempiterno. El que siempre te da la mano, el que te clava el puñal. El sentimental pasional, el cuadrático racional de siempre. El frío desalmado, el ardiente cariñoso. El individualista, el gente dependiente. El sincero, el falso a hurtadillas. El ordinario, el extraordinario. El simple, el histérico complejo. El pacífico didáctico, el my patience is wearing thin. El inocente absuelto, el culpable condenado a perpetua. El que te mira todo el tiempo, el que corre la mirada. El que te necesita sin consuelo, el independiente autosuficiente. El que te extraña, el que no quiere ni verte. El que anhela tu inexistencia (por no decir anhelarte), el que quiere vivir toda su vida contigo. El que te besa, el que te corre la cara. El que te da la mano, el que te clava las garras. El que te quiere, el que te ama. El que odia. Ese soy yo. Blanco y negro, a veces gris. ¿Verdad?
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